MIAMI GOL DEPORTES Nº7

FERNANDO FIORE:

El Presidente

streamer de

República Fútbol

el mundo unido por un balón nº 7

MIAMI G L

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DEPORTES

¡NOS VAMOS AL MUNDIAL 2026!

Guerrero le gana

duelo a Messi

El viejo

contingente

europeo en pos

del Mundial

Bukayo Saka

from hero to zero

Paolo Rossi

leyenda eterna

Suits y la NFL

J3:16

J3:16

MIAMI G L

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DEPORTES

el mundo unido por un balón

Editor Gerardo Mejía

Diseño y concepto gráfico Paul Gibson V.

Colaboradores: Jaime Villanueva Regalado, Víctor Arrunategui,

Gianfranco Zolla Cordano, Víctor Zaferson, Jorge Choy, Luis Córdova,

Henry Babilonia, Miguel Morales, Álvaro Mejía, Carlo Marcantoni

Mejía, Alberto Orellana Aragón, Carlos Arrunategui Risso, Yuneisi

Ruiz, Diego Alonso Cruz-Saco Reporteros Gráficos: Sebastián Blanco

Salazar, Orlando Francés Ingeniero de Software Julio De la Cruz

Gerente Comercial: Dante Esaú Delgado Delgado

Publicidad: Henry Villalobos

miamigd.net

1631 Del Prado Blvd. S Suite#300

Cape Coral, FL 33990 USA

l Mundial de fútbol de 2026 no solo se ju-

gará en tres países. También se disputará

en una dimensión inédita: la del dato, el

algoritmo y la inteligencia artificial. Esta-

dos Unidos, México y Canadá no serán únicamente

sedes; serán el laboratorio donde la FIFA pondrá a

prueba el fútbol del futuro. Un fútbol más exacto,

más controlado, más tecnológico, pero no necesa-

riamente más humano.

Por primera vez en la historia, un Mundial se vivirá

tanto en la cancha como en una nube digital. El árbitro

ya no estará solo. Tendrá sensores en el balón, cámaras

que rastrean cada músculo del jugador y sistemas

automatizados capaces de detectar un fuera de juego

en milisegundos. La justicia, dirán, será absoluta. La

polémica, mínima. Pero el fútbol, ese juego imper-

fecto que nació en el error ¿puede sobrevivir a tanta

precisión?

El balón del 2026 enviará información en tiempo

real. Cada pase, cada impacto, cada desvío será re-

gistrado. La inteligencia artificial no solo ayudará a

sancionar jugadas, sino que alimentará análisis tácti-

cos instantáneos, estadísticas avanzadas y decisiones

técnicas casi quirúrgicas. El entrenador mirará una

tablet y sabrá antes que el propio jugador, quién está al

límite físico, quién bajó la intensidad, quién debe salir.

En los estadios, la experiencia del hincha también

mutará. Entradas digitales, reconocimiento facial, con-

sumo personalizado, repeticiones en realidad aumen-

tada. El espectador no solo verá el partido: lo “vivirá”

a través de capas de información superpuestas. El gol

ya no se gritará solo con la garganta, sino también con

el celular en la mano.

Estados Unidos lidera este modelo: espectáculo

total, deporte como industria, fútbol como producto

global. Canadá aporta innovación y sostenibilidad. Mé-

xico, en cambio, pone el alma, la memoria y la pasión de

un país que vio a Pelé levantar una Copa y a Maradona

desafiar a los dioses. Tres visiones distintas intentando

convivir en un mismo Mundial hiperconectado.

Pero en medio de tanto avance, surge la pregunta

incómoda: ¿qué pasa con la esencia? El VAR ya nos

acostumbró a celebrar goles con pausa, a esperar líneas

virtuales que deciden destinos.

En este 2026, esa pausa será aún más fría. El festejo

condicionado por una señal verde del sistema. El error

humano, ese villano romántico del fútbol, estará cada

vez más acorralado.

l Mundial de Fútbol 2026 promete trans-

parencia, pero también corre el riesgo de

la deshumanización. El fútbol siempre fue

emoción desbordada, injusticia ocasional,

revancha inmediata. Fue discusión de bar, deba-

te eterno, memoria colectiva. ¿Qué discutiremos

cuando todo esté medido, grabado y certificado

por una máquina?

Paradójicamente, este Mundial tecnológico se jugará

en territorios marcados por profundas desigualdades.

Afuera del estadio inteligente, millones de migrantes,

latinos en su mayoría, seguirán viendo el fútbol como

refugio emocional, no como innovación digital. Para

ellos, el gol seguirá siendo un grito ancestral, no una

estadística avanzada.

Tal vez el desafío no sea tecnológico, sino filosófico.

Encontrar el equilibrio entre la precisión y la pasión.

Entre la justicia digital y la emoción humana. Que el

fútbol no se convierta en un videojuego perfecto, pero

vacío.

Porque cuando ruede la pelota en Miami, Ciudad

de México o Toronto, lo que realmente estará en juego

no será solo una Copa del Mundo. Será el alma mis-

ma del fútbol, tratando de no perderse entre cables,

pantallas y algoritmos.

Por JORGE CHOY LÓPEZ

jchoy@miamigd.net

Mundial 2026: el fútbol en manos de la inteligencia artificial

YO CHOY

J3:16

Alianza Lima 3-0 Inter Miami:

Carnaval

en Matute

J3:16

Paolo Guerrero brilló y comandó una goleada

histórica ante el campeón de la MLS, en una noche

donde Messi fue mero espectador

Por GIANFRANCO ZOLLA CORDANO

gzollacordano@miamigd.net

J3:16

atute recibió al mejor

futbolista del planeta

con la expectativa de

quien espera un es-

pectáculo, pero fue Paolo Guerrero

quien terminó escribiendo el guion

de la noche. El Depredador, ídolo con-

tinental en una etapa de transición

personal y deportiva, se impuso en

el duelo de jerarquías frente a Lionel

Messi y un Inter Miami campeón de

la MLS que jamás encontró respues-

tas en territorio íntimo. Dos goles en

el primer tiempo bastaron para que

Alianza Lima demostrara que, cuan-

do encuentra su versión más sólida,

ningún nombre pesa más que el

juego colectivo.

La noche llegaba cargada de ten-

siones externas que no ameritan

mención en esta crónica, pero que

J3:16

flotaban en el ambiente previo al

pitazo inicial. Sin embargo, lo que

pudo ser una tarde de sensaciones

encontradas terminó convirtién-

dose en una fiesta descomprimida

por goles, entrega y un compromiso

que exhibió cada jugador que pisó

el césped. Alianza necesitaba este

triunfo no solo para ganar un amis-

toso, sino para recuperar confianza

tras una Copa Río de la Plata amar-

ga en resultados y turbulenta fuera

de la cancha. Y lo logró con autori-

dad.

Lo que se anunciaba como un

duelo atractivo entre jerarquías del

continente terminó siendo un mo-

nólogo blanquiazul de principio a

fin.

Desde el campo, la diferencia fue

evidente desde el pitazo inicial: un

equipo con hambre de reivindica-

ción frente a otro que nunca estuvo

a la altura del contexto ni del rival.

Messi fue admirado, fotografiado,

ovacionado en su presentación en

Matute, pero su magia quedó di-

luida en la desconexión de un Inter

Miami incapaz de ofrecer resisten-

cia genuina.

La tarde fue de Paolo, de Alianza,

de La Victoria. Una noche que pro-

metía espectáculo global terminó

siendo una categórica demostra-

ción local.

DELIRIO TÁCTICO

El primer tiempo reflejó en nú-

meros lo que se vivió en el campo:

11 remates de Alianza frente a 6 del

Inter, y una diferencia aún más elo-

sigue a la vuelta33

J3:16

cuente en los disparos con dirección

de arco (5-0). Un solo equipo llegó

con peligro sistemático, sin necesi-

dad de dominar la posesión. El 2-0

al descanso fue, siendo honestos,

generoso para Messi y compañía.

Lionel, fiel a su estilo, fue el me-

jor jugador rosado. Cada balón que

tocó se tradujo en intento de ataque

o transición limpia, pero la soledad

fue evidente. En los últimos diez mi-

nutos del primer tiempo puso dos

centros perfectos —pases a la fren-

te de sus compañeros— que nadie

pudo aprovechar. El vértigo estaba

en sus botas, no en el equipo.

Inter Miami completó más del

doble de pases que Alianza (189

a 73), con una posesión de 68% a

32%, pero el conjunto grone tuvo

llegada y pegada: 18 toques en área

rival frente a solo 6 del cuadro de

Florida. A nivel de duelos la paridad

fue total (16 a 15), pero la diferencia

radicó en la capacidad de convertir

cada duelo ganado en amenaza

inmediata. Ese armado rápido del

ataque —con Castillo y Gentile por

bandas y Vélez como lanzador pro-

fesional— fue la kriptonita que di-

solvió cualquier intento defensivo

visitante.

El segundo tiempo arrancó con

cinco cambios en Alianza: Gaibor

J3:16

por Jesús Castillo, Quevedo por

Eryc Castillo, Alan Cantero por Jairo

Vélez, Luis Ramos por Gentile y Gi-

rotti por Paolo Guerrero. Minutos

después, Luis Suárez falló una oca-

sión manifiesta que pudo avivar el

encuentro, pero su remate se perdió

por arriba. El uruguayo, que venía

desde el inicio, siguió sin encontrar

conexión genuina con el resto del

ataque rosado.

Al minuto 50, la salida de Carba-

jal obligó a Pablo Guede a reorgani-

zar la defensa: ingresó Alessandro

Burlamaqui para ocupar la posición

de doble pivote que había dejado

libre Gianfranco Chávez, quien bajó

a la zona de central por derecha. An-

toni, que venía jugando de central

por izquierda, se desplazó al lateral

izquierdo.

La disposición ofensiva de Ra-

mos y Girotti reflejó una insistencia

que parece algo terca por parte de

Guede. El argentino es un delantero

clásico, de perfil "tanque", mientras

que el ex América de Cali es más

móvil, con agilidad para desrefe-

renciarse y atacar espacios desde

la banda. Pese a esto, Guede ubicó

a Girotti sobre el costado izquierdo

y sostuvo a Luis Ramos como nue-

ve fijo —una decisión ya ensayada

en la Copa Río de la Plata— aunque

aún no se sabe qué tan funcional

puede resultar esta disposición con

mayor cantidad de pruebas para

juzgarla.

A los 57 minutos, Alianza sacó

la pelota elegantemente desde su

área, frustró la presión rival y habi-

litó a Alan Cantero de espaldas pero

con tiempo y espacio para girar y

conducir un contragolpe con supe-

rioridad numérica. Todo estuvo per-

fecto menos la definición. No fue

desastrosa, pero sí decepcionante

para la hinchada, considerando

que Federico Girotti había elegido

correctamente el pase hacia atrás

para dejar al mendocino solo frente

al arco, en el punto de penal.

INICIO CATASTRÓFICO

DEL CHAMPIONS TOUR

A los 61, Messi abandonó el cam-

po. Su paso por Matute fue sin pena

ni gloria: admirado por la hincha-

da, grabado por cada espectador

presente, pero lejos de su versión

determinante. No fue su partido ni

el de su equipo. Inter Miami, que

había llegado a Lima como primer

compromiso de su Champions Tour

—con duelos pendientes ante Atlé-

tico Nacional (31 de enero) y Barce-

lona SC (7 de febrero)—, se mostró

incapaz de generar situaciones cla-

ras más allá de los destellos indivi-

duales del argentino.

La desconexión entre líneas fue

evidente: cuando Messi tocaba,

sigue a la vuelta33

10

J3:16

el resto no acompañaba; cuando

el resto intentaba construir, Messi

quedaba aislado.

Javier Mascherano no tiene su

puesto en riesgo tras conquistar

la MLS el año pasado con el equi-

po de Florida, pero sin Busquets y

Alba ya retirados, y con un Suárez

que muestra cierto declive físi-

co —razón por la cual ficharon a

Berterame de Monterrey como ju-

gador franquicia—, está por verse

qué funcionamiento de alto nivel

puede seguir extrayéndole el técni-

co argentino a un plantel que, por

jerarquía de Messi y expectativa

institucional, debería ganar todo lo

que dispute en su país o confedera-

ción. No se abre una grieta irrepa-

rable por perder un amistoso, me-

nos aún considerando que Alianza

venía de tres partidos de pretem-

porada en la Copa Río de la Plata

—derrotas ante Independiente y

Unión (ambas 1-2) y victoria ante

Colo Colo (3-2)—, mientras que

los de Miami jugaban su primer

partido apenas un día después de

aterrizar de un vuelo de seis horas.

Pero el contexto, siendo referencial

más que justificativo, no borra la

diferencia abismal de presupuesto

entre ambos planteles ni el piso ge-

neral de calidad que posee el con-

junto del astro.

Jugadores como Messi, Suárez

o De Paul tienen un techo de nivel

que, al menos esta noche, jamás

se asomó.

Poco

después,

nuevamente

Alan Cantero encontró situación

para perfilarse en superioridad

numérica. La jugada derivó en una

11

J3:16

resolución similar —conducción y

apertura hacia la izquierda— que

esta vez no buscó el pase hacia

atrás, sino una definición defec-

tuosa de Quevedo que terminó

por fuera de la red. A los 68, Alianza

realizó el cambio de arquero: Duar-

te ingresó por el boliviano Vizcarra.

SENTENCIA ÍNTIMA

A partir del minuto 70, el combi-

nado de La Victoria volvió a encen-

der motores al máximo y en tres

minutos liquidó el partido. Entre

Quevedo, Girotti y finalmente Luis

Ramos, crearon un semi-contra-

ataque que materializó las ganas

del estadio entero de golear de una

vez. Las chances falladas a lo largo

del encuentro habían generado una

sensación clara en la hinchada: "De-

beríamos estar 5-0, no podemos fa-

llar tanto así hayamos hecho los dos

primeros".

La fragilidad defensiva y el paso-

tismo de la medular rosada ayuda-

ron groseramente a que los diver-

sos atacantes íntimos encontrasen

espacios durante todo el partido.

Inter Miami, que había llegado con

la expectativa de ofrecer resisten-

cia desde su experiencia en la MLS,

terminó siendo superado en inten-

sidad, coordinación y hambre com-

petitiva. No solo fueron las jugadas

que finalizaron en gol, ocasión cla-

ra o remate: hubo otra gran canti-

dad de transiciones que quedaron

a centímetros de concretarse y

levantaron constantemente a los

fanáticos de sus asientos. Alianza

monopolizó la sensación de peligro

durante toda la tarde.

En los últimos quince minutos,

la disputa se desvirtuó desde lo

competitivo. Inter Miami cambió

a medio equipo, mermó sus am-

biciones y, en consecuencia, sus

opciones reales de descontar o al

menos presentarse al partido. La

actuación rosada fue tan decepcio-

nante que los jugadores de Alianza

comenzaron a tomarse un respiro

en la cancha: el vértigo del rival era

mínimo y, sin su jerarquía princi-

pal, fueron incapaces de ofrecer

algo más que roces, faltas y pre-

sión a destiempo. El partido estaba

resuelto mucho antes del pitazo

final.

Este triunfo no solo significó

una victoria contundente ante un

equipo plagado de figuras, sino

también un punto de inflexión

para Alianza Lima, que encontró la

confianza futbolística que necesi-

taba tras una Copa Río de la Plata

marcada por dos derrotas, ren-

dimientos cuestionados y el me-

gaescándalo de Zambrano, Peña

y Trauco, que sumió al conjunto

íntimo en días para el completo

olvido, dentro y fuera de la cancha.

Con el estadio todavía vibrando y

las imágenes de una goleada que

quedará en la memoria, quedó cla-

ro que cuando Alianza encuentra

su versión sólida y vertical, ningún

nombre pesa más que el juego co-

lectivo. Esta noche blanquiazul lo

confirmó.■

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a Noche Blanquiazul no fue solo un partido. Fue

una carta viva al alma del fútbol. En el corazón

de La Victoria, donde cada calle respira pasión y

cada mural guarda memoria, Alianza Lima reci-

bió al Inter Miami, campeón de la MLS, capitaneado por

Lionel Messi, el mejor del mundo.

Fue el choque de dos leyendas y dos maneras de

entender la gloria. De un lado, el equipo rosado que

conquistó USA al ritmo del 10 argentino; del otro, el

club del pueblo peruano, el de los cánticos eternos

y las banderas que nunca dejan de flamear. Corazón

para ganar.

Paolo Guerrero, el Depredador de mil batallas,

volvió a vestirse de héroe. Sus dos goles abrieron el

cielo limeño y encendieron una fiesta que cruzó ge-

neraciones. Luis Ramos completó la obra con un tan-

to que selló el inolvidable 3-0 ante un Messi con el

talento intacto, genio de otro planeta, pero esta vez

superado por la mística blanquiazul.

Esa noche, La Victoria no fue solo un barrio. Fue un

escenario de un partido que aunque amistoso pro-

longará la leyenda.

Un homenaje para tu ausencia, como dice la can-

ción, a los viejos héroes: Alejandro Villanueva, Perico

León, César Cueto, Teófilo Cubillas, Hernán Barcos …

lo llenas todo con tu presencia, y sin duda una pro-

mesa a los que vienen.

Porque el fútbol, cuando se juega con corazón,

no conoce fronteras ni jerarquías. Solo historias que

quedan guardadas en la memoria del ALma. ■

Postales del Champions Tour y la Noche Blanquiazul

La Victoria volvió

a latir con historia

Por SEBASTIÁN BLANCO SALAZAR

sblanco@miamigd.net

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sigue a la vuelta33

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15

J3:16

El coleccionista de los

mundiales y el dedo índice

esde niño fui un coleccionista de monstruos

del fútbol mundial. No los cazaba en estadios,

sino en álbumes de figuritas que pegaba sin

descanso, con goma abundante y hasta que

el dedo índice —ese mismo que hoy escribe— que-

daba adormecido, como si toda la sangre del cuerpo

hubiera decidido aposentarse allí para siempre. En esa

obsesión temprana aprendí que el fútbol también se

toca, se huele y se sufre en la figurita más difícil y an-

helada del mundial Argentina

78: Mario Alberto Kempes era

esquivo para mi álbum como

para sus adversarios dentro del

campo. Así entendí que el fútbol

no solo se juega con los pies, sino

también con la paciencia y la fe;

que hay victorias silenciosas —

pegar al fin al héroe— y derrotas

íntimas —aceptar la ausencia—

para al fin quemar etapas en el

álbum de la vida.

En mi adolescencia escolar, mi

dedo índice, ya recuperado, empezó luego a golpear

tembloroso las teclas de una máquina de escribir casera.

Allí nacieron mis primeras crónicas: relatos exagera-

dos, épicos, calcados de los periodistas deportivos que

admiraba. Publicados en periódicos y revistas ficticias

prefabricadas por mí, que solo circulaban por la mesa

del comedor de mi casa. Mi familia era el público cautivo

de un cronista en formación que narraba ese carnaval

increíble que era Brasil con Zico, Sócrates, Falcao, Toniño

Cerezo y Junior en el Mundial de España 82, con la serie-

dad de quien cree estar escribiendo la historia universal.

Cuando terminé el colegio y, mientras estudiaba en

las academias universitarias para intentar ingresar a la

universidad, me sorprendió el Mundial de México 86 con

su clásico el mundo unido por un balón. Era el momento

oportuno para sacudirme del fútbol y demostrar madu-

rez y seriedad. Me repetía a mí mismo que era tan solo

un juego, un simple juego. Pero ¿a quién quiero engañar?

De reojo seguí la primera fase, como quien evita probar

el fruto prohibido y zassss, apareció Diego Armando

Maradona en su máximo poder y esplendor. Mientras

mi madre me gritaba que estudiara, yo gritaba los goles

de Diego contra los ingleses. Y cuando se levantaba,

molesta, decidida a apagar el televisor, mi dedo índice

volvía a la carga para señalar al “barrilete cósmico” en

la pantalla: ¡Es Maradona mamá, es Maradona…!

Ya en los claustros universitarios, el fútbol me permitió

ver el Mundial de Italia 90 con los amigos de toda la vida

y con la capacidad de poder analizar mejor los partidos.

Ante un Maradona mermado físicamente apareció

el “Pájaro” Caniggia, volando con el pelo rubio al viento.

Como nunca, coleccionamos revistas internacionales,

especialmente El Gráfico de Argentina. En Estados Unido

94 nos acompañó la revista Placar de Brasil para narrar

el Tetra con un Romario y Bebeto letales en la definición,

además de un Higuita y un ”Pibe” Valderrama fantásticos

para sacar la cara por Sudamérica. Francia 98 nos regaló

a José Luis Chilavert, quien con su lengua era capaz de

tapar todo su arco. Corea-Japón 2002 le dio el Penta a

los cariocas con un equipo de

ensueño: Ronaldo, Ronaldinho,

Rivaldo y Roberto Carlos.

Y así, mi dedo índice si-

guió pasando las páginas de

los Mundiales como quien

intenta completa una colec-

ción infinita. Alemania 2006

me encontró más analítico,

menos ingenuo, pero igual de

atrapado: Zidane despidiéndo-

se entre grandeza y furia, Italia

levantando la copa con oficio y

memoria. Sudáfrica 2010 trajo el zumbido persistente

de las vuvuzelas y la consagración de España, mientras

mi dedo señalaba el pase corto, la posesión eterna, el

gol de Iniesta. Brasil 2014 fue una herida abierta: el

Mineirazo, Messi llegando a la final sin premio, y ese

dedo quieto, incapaz de explicar lo inexplicable. Rusia

2018 mostró un fútbol vertiginoso, de pantallas múlti-

ples y estadísticas al instante; aun así, el índice seguía

marcando héroes: Mbappé, joven y fulminante, dueño

del futuro.

Y Qatar 2022 cerró el álbum como solo el fútbol sabe

hacerlo: con justicia poética. Messi, el último monstruo,

levantando la copa que faltaba. Entonces mi dedo índi-

ce, el mismo que pegó figuritas, golpeó teclas y señaló

ídolos, entendió que no había sido solo un coleccionista

sino un testigo persistente del tiempo, alguien que midió

su vida en cuatro años, en goles, en crónicas y en ese

gesto mínimo y eterno de apuntar al fútbol para decir:

míralo bien, aquí también está nuestra historia.■

Por ALBERTO ORELLANA ARAGÓN

albertoorellana@miamigoldeportes.com

LA COLUMNA DE ARAGÓN

16

J3:16

n el capítulo anterior, de-

jamos a un pequeño Leo

despidiéndose de Rosario

con una maleta cargada de

incertidumbre y una servilleta de

papel que era, en realidad, un pa-

saporte hacia la esperanza. Aquella

firma de Carles Rexach no solo re-

presentaba un contrato de fútbol;

era el compromiso de un club por

cuidar la salud de un niño que el

mundo aún no conocía.

Pero aterrizar en España no

fue el final del camino, sino el

comienzo de una travesía mucho

más íntima y disciplinada. Si en

Argentina el reto era encontrar

quién apostara por él, en Barce-

lona el desafío era cumplir con

la promesa de la ciencia. Hoy, en

la continuación de este relato en

Miami Gol Deportes, Lío Messi

nos cuenta cómo fue aquel pro-

ceso de transformación física: el

ritual de las agujas, el rigor de los

médicos y el momento exacto en

que el ‘gigante dormido’ comen-

zó, finalmente, a despertar.

EL SALTO SOBRE EL ATLÁNTICO Y

EL INICIO DEL CAMBIO

Cuando llegué a Barcelona, te-

nía 13 años y apenas 1.48 metros

de estatura, insuficiente para la

competencia profesional, pero

con un sueño intacto. La aventura

de crecer estaba apenas comen-

zando.

LA HORMONA: EL DESPERTADOR

QUÍMICO DEL CUERPO

La hormona del crecimiento,

que mi cuerpo no producía en

cantidad suficiente, es mucho

más que un simple químico. Ima-

gínala como un despertador bio-

lógico que se activa cuando dor-

mimos para indicarle a nuestros

huesos y músculos que es mo-

mento de estirarse y fortalecerse.

Aplicarme esas inyecciones

nocturnas era como darle a ese

reloj invisible la energía que ne-

cesitaba para sonar con fuerza y

ayudarme a crecer.

LA RUTINA DIARIA DE VALENTÍA

Y CONSTANCIA

Cada noche, primero mis pa-

dres y luego yo mismo, me aplica-

ba pequeñas agujas de hormona

sintética, alternando una pierna

y otra para evitar irritaciones.

Me acostumbré a ese ritual.

El pinchazo dolía poco y yo sabía

que era la llave para crecer y com-

De

pulguita

a gigante

PARTE 2

Lio Messi:

Lio Messi:

Por ÁLVARO MEJÍA

amejia@miamigd.net

17

J3:16

petir. Fue como entrenar el cuer-

po para una batalla invisible.

EL SEGUIMIENTO MÉDICO:

CIENCIA AL SERVICIO DEL SUEÑO

El doctor Schwarzstein y el

equipo de médicos en Barcelona

vigilaban cada paso con riguro-

sos controles de sangre, midien-

do niveles de IGF-1 (una proteína

que actúa como mensajera de la

hormona) y con radiografías para

verificar que los huesos crecieran

saludablemente.

Corregimos las dosis para evi-

tar efectos negativos como hiper-

tensión o desajustes en el azúcar

y la energía de mi cuerpo. La cien-

cia era precisa, casi quirúrgica,

para despertar cada milímetro

del potencial de mi cuerpo.

RESULTADOS SORPRENDENTES Y

COMPROMISO

Durante tres años, crecí entre

seis y nueve centímetros por año.

Alcancé cerca de 1.70 metros, una

estatura que hoy forma parte de

mi identidad física y deportiva.

UNA INVERSIÓN COSTOSA QUE

CAMBIÓ MI DESTINO

El club Barcelona asumió el cos-

to del tratamiento, unos 35 mil

dólares por esos años. Separando

los números, cada día eran dos

inyecciones que costaban unos

17 dólares cada una, y cada cen-

tímetro que gané en ese tiempo

tuvo un valor monetario cercano a

mil 300 dólares. Esta inversión fue

mucho más que económica. Re-

presentó un acto de fe en un niño

con talento y un futuro incierto.

ÉTICA Y SALUD: NO ES PARA

TODOS

Es importante entender que la

hormona del crecimiento no es

un capricho o un atajo para ser

más alto. Está indicada científica-

mente solo para casos que tienen

déficit concreto y confirmado,

como fue mi caso.

Aquellos años en Barcelona fueron

el despertar de mi cuerpo. No solo

gané centímetros, gané la oportuni-

dad de competir de igual a igual. El

gigante dormido finalmente estaba

listo para saltar a la cancha. ■

18

J3:16

Por LUIS CÓRDOVA TRELLES

lcordova@miamigd.net

En el fútbol, los resultados mandan. Los triunfos o derrotas son parte

de este maravilloso juego, y todo se decide en centésimas de segundo

durante 90 minutos. Las victorias y derrotas se dan por mínimos detalles:

errores tácticos, mal planteamiento del técnico, cambios tardíos o errores

individuales. Un problema de Baldor que resuelven futbolistas y técnicos

desde el banco.

Los 4 fantásticos

19

J3:16

a equivocación es parte del

juego, y el trabajo del técnico

será siempre cuestionado. To-

dos queremos saber de fútbol,

nos volvemos opinólogos y creemos

ser técnicos al descargar la crítica.

El entrenador es terco, obsesio-

nado, testarudo, busca morir con

sus ideas aunque la dirigencia lo

tenga ‘cocinado’ o cuestione su

sistema de juego.

Carlos Bilardo lo dijo: “Ser en-

trenador es no tener respaldo de

nadie. Es no tener paz y seguir en

constante dilema de preguntas y

toma de decisiones”. Es el más fá-

cil de echar cuando la mala racha

de resultados lo acompaña.

El técnico es el fusible más fácil

de cambiar. Por eso no sorpren-

den casos como:

Rubén Amorim, despedido del

Manchester United por no cambiar

su sistema, malos resultados y corto-

circuitos con jugadores y dirigentes.

Luis Enrique, que tras nueve tí-

tulos con PSG decidió no renovar,

prefiriendo nuevos retos a una

renovación millonaria de Nasser

Al-Khelaifi.

Enzo Maresca, cesado en Chel-

sea tras ganar la Conference Lea-

gue y el Mundial de Clubes 2025.

Xabi Alonso, que permaneció

apenas siete meses en el Real

Madrid por fallas en el manejo

del grupo y resultados adversos

que hicieron añicos sus logros

previos con el Bayer Leverkusen.

Este cuarteto de entrenadores

top forma parte de los técnicos

que el tiempo se llevó, por malos

resultados o decisiones que que-

darán en el recuerdo del fútbol

mundial.

que el fútbol se llevó

sigue a la vuelta33

20

J3:16

n julio de 2023 llegó Luis Enrique al París

Saint-Germain. Tras años de intentos fallidos,

el club parisino logró entrar en la élite del fút-

bol mundial.

En dos temporadas, el técnico español hizo el mi-

lagro que el club nunca pudo lograr en 53 años: el

sextete en 2025, ganando el premio The Best como

mejor técnico del mundo.

Luis Enrique potenció un equipo que perdió a

Kylian Mbappé (quien partió al Real Madrid), un

problema que el ex estratega del Barcelona resolvió

con experiencia. PSG no sintió la ausencia del ídolo

francés y potenció lo colectivo. Además, resaltó el

nivel de Ousmané Dembélé (ganador del Balón de

Oro), Vitinha (mejor número 10 en Champions) y

Doué (promesa del fútbol francés).

Desde las altas esferas le ofrecieron renovar su

contrato hasta 2027. En diciembre de 2025 se habló

de un contrato de por vida con aumento salarial. Sin

embargo, según BILD, Luis Enrique rechazó la oferta

buscando un nuevo reto en el verano europeo, mar-

cando el fin de su ciclo en Francia.

PALMARÉS CON PSG

• Nueve títulos (igualando sus logros con Barcelo-

na), 144 partidos dirigidos con 76% de efectivi-

dad: 102 victorias, 23 empates y 19 derrotas.

• Títulos conseguidos:

• Ligue 1: 2023/2024 y 2024/2025

• Copa Francia: 2023/2024 y 2024/2025

• Liga de Campeones: 2024/2025

• Supercopa UEFA: 2025

• Supercopa de Francia: 2023 y 2024

• Copa Intercontinental: 2025

Un baldazo de agua fría la partida del técnico

más ganador en la Ciudad de la Luz.■

GOLPE EN PARÍS

Luis Enrique